Descripción
? ¡Por todos los santos! ¡Pero si este cafre me está metiendo al chucho en casa! ?berreó la vecina.
Leo intentó arreglar la situación.
?¡No se preocupe, doña Petronila! ¡No se preocupe, que ahora mismo se lo saco yo!
Pero cuando llegaron al salón se encontraron al perro meando a chorros contra la pata de un sillón y empapando la alfombra con los orines.
?¡Mi sillóóóón! ¡Mi alfoooombra! ?gritaba doña Petronila fuera de sí, con un vozarrón que taladraba los oídos? ¡Ahora veréis los dos! ¡Delincuentes! ¡Canallas! ¡Más que canallas!






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